Una interesante entrevista de Jordi Évole a un experto en seguridad, Chema Alonso, pone de manifiesto los riesgos diarios de llevar con nosotros estos «mini ordenadores» que almacenan gran parte de nuestra esfera privada. Por poner un ejemplo, en el smartphone tenemos fotos personales, chats privados, correos electrónicos de casa,… y del trabajo, claves de acceso a servicios de internet (facebook, webmails, bancos, webs profesionales, etc.). No es poco lo que llevamos en el bolsillo, ¿verdad?. Pues bien, estos aparatos presentan una importante vulnerabilidad precisamente en lo que nosotros como usuarios consideramos más útil: el wifi.
Simplemente por el mero hecho de conectarnos a una red pública (free, sin contraseña, la red de un hotel o un bar o cualquier mecenas tecnológico que nos regale tan preciado bien) quedamos expuestos a filtros y registros que de un modo relativamente sencillo revelarán a ojos de terceros todo aquel tráfico de datos que realizamos con nuestro móvil.
No sólo podemos ser atacados si cometemos la torpeza de conectarnos a redes públicas y realizar operaciones privadas. También existen riesgos en la utilización de nuestra red particular, la de casa. Una mala configuración de la seguridad de nuestro router es una puerta abierta a terceros que pueden poner sus ojos en lo que hacemos o no hacemos en nuestro domicilio particular. Y esto no puede quedar tan solo en ser vistos, ya que pueden tomar el mando de nuestras operaciones, difamar nuestra imagen e incluso inculparnos de hechos que no hemos cometido suplantando nuestra personalidad, o nuestra IP.
Según describe el autodenominado «hacker bueno» o «un informático en el lado oscuro», existen virus en el mercado de internet para espiar los móviles de un modo sencillo y completo (whatsapp, galería de imágenes, claves de acceso, pines de bancos, etc.). Y desde 15 dólares.
Debemos tener en consideración que el uso de estos aparatos, entre los que se encuentran (repito) android, iPhone, iPad, tablets, portátiles, etc., hoy en día son empleados para un uso mixto doméstico y profesional. Ser atacados en nuestra vertiente profesional, puede suponer un problema legal por incumplimiento de cualquiera de las medidas que el RD 1720/2007 que desarrolla la Ley de Protección de Datos establece para la seguridad de la información de carácter personal.
Así que lo que no queramos que sea visto por los demás, será mejor que no lo hagamos en las redes públicas porque es realmente peligroso.
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